Seré honesto, el viernes por la noche, pensaba en solo pasar los siguientes 4 días, como cualquier otro día. Vaya, mas en un ejercicio de quiero que todo siga normal, pero en un arranque de “buena voluntad” a Carlos se le ocurrió invitarme a pasar estos días festivos, en compañía de su familia.
Por un lado, ha pasado lo que me temía, procrastinación al por mayor. No he realizado nada importante en estos días y simplemente veo como se acumula el trabajo. Aunque por otro lado esa sensación de invadir un hogar, no deja de desaparecer y simplemente se vuelve mas incomoda. Aunque debo agradecer el esfuerzo monumental a los padres de Carlos de permitirme formar parte de su celebración festiva.
Curiosamente, ya no odio la navidad como en años pasados solía decirlo, ahora simplemente me es indiferente. Pero por alguna extraña razón este año es peculiar. Raro.
Hoy es la gran noche y en compañía de una familia (con problemas como todas las familias), intentan hacer a un lado diferencias y reunirse para compartir una deliciosa cena.
Yo estaré ahí como testigo.
Un Comentario
No me extenderé pero tu es que no piensas seguir blogeando o que?