Después de semanas como ‘calzón de puta’ es decir de norte a sur, así como viceversa, en la bella Ciudad de México, es agradable, llegar por unos segundos a el lugar que llamas hogar y tirarte a un lado de las latas, una caja de pizza, un aroma que no recuerdas cuando abandonabas tu habitación, para decir:
- ¡Hijos de su reputa madre!, ¡No mamen! Ocuparon mi puto cuarto como motel de paso.
Minutos después de la rabieta, solo suspiras, corres a la alacena, tomas la caja de bolsas gigantes para la basura extra-fuertes y comienzas a limpiar tu propia habitación la cual tu no ensuciaste. Pero sonríes al saber que es tu hogar.
Un Comentario
Y no olvides que usaron tu silla, LA silla.